martes, 11 de diciembre de 2012

LA HORA DE DORMIR (¿COLECHO O STIVILL?)


Poner un bebé a dormir a veces resulta difícil. Para comenzar aquí les dejo los pasos para facilitar el que un bebé duerma de corrido toda la noche. Primero comienzo desterrando el mito de "tiene que comer cada dos o tres horas"

1. No es cierto que los bebés necesitan alimentarse cada tres horas. La verdad es que solo lo necesitan las primeras 48 horas de vida, después de ese tiempo es casi improbable que su nivel de azúcar se altere. Yo de boca de mi pediatra escuché una de las palabras más maravillosas que he escuchado en mi vida cuando me dijo: déjalo dormir durante la noche, 6 o hasta 8 horas ¡no le pasa nada! Mateo tenía una semana de nacido y comenzó a dormirlas de un tirón. Jamás ha tenido problemas de salud gracias a Dios y de hecho fue un bebé enorme y relleno.

2. El más importante de todos los consejos si quieres lograr que tu bebé duerma de corrido: no dejes que tu niño duerma siestas largas después de las 5 o 6 de la tarde. En ese tiempo juega con él, sacalo a pasear en su carreola, has todo menos dejar que se duerma. Si el sueño lo vence, déjalo dormir entre media hora a una hora como máximo y después has tu mejor esfuerzo por despertarlo y seguir jugando con él. En otras palabras cánsalo durante la tarde. Cuando falte una o dos horas para la hora en que quieras llevar a dormir a tu bebé, dale un baño largo y tibio. Déjalo que juegue en el agua. Después mientras lo cambiar, le aseas las orejas o le cortas las uñas sigue platicando con él o dale algo para que se entretenga. Finalmente prepararle su leche o prepárate para darle pecho si es tu caso. y de ésta forma tendrás un bebé que ya ha aguantado despierto bastante tiempo, está limpio y relajado, cenando y a punto de dormirse. No tendrás problemas para dormirlo después de tanta actividad.

El problema que encuentro es que siempre dejamos dormir siestas largas a nuestros niños a veces ya tarde y por eso tienen demasiada energía y después duermen solo unas pocas horas por la noche y muchas más en el día (traen el reloj volteado, como normalmente decimos) No es raro, ya que el bebé cuando está en el vientre sin querer aprende a dormir de día y alborotarse de noche, pues durante el día al hacer nuestras actividades y movernos de aquí para allá sin querer los acunamos y se mantenían dormidos la mayor parte del día. Claro que en cuanto nos disponemos a dormir, ellos al dejar de sentir el vaivén de mamá, despiertan con muchas ganas de moverse.

¿A qué edad es recomendable que el bebé pase a dormir a su recámara? Yo diría que alrededor de los 4-8 meses de edad. Si lo hacemos antes el bebé podría necesitarnos demasiado durante la noche (me refiero a despertares continuos) y es mas fácil y seguro que mientras son pequeñitos duerman cerca de nosotros, pero si nuestro bebé ya cumplió los 6 meses, es un muy buen momento para llevarlo a su propio cuarto. De no hacerlo tendremos problemas más serios logrando que se acostumbre después a estar solo en la habitación.  Al principio es un gran paso. Posiblemente las primeras noches los que no duerman sean los papás preguntándose si su bebé estará bien sin ellos a un lado. Para ésto podemos comprar algún monitor (los hay incluso con cámara) para poder escuchar o ver a nuestro bebé y saber que todo esta bien.

EL MÉTODO STIVILL 

Existe un método famoso llamado stivill para llevar a dormir a los niños. Mi opinión en lo que he leído y visto sobre ésto no es rotunda ni para bien ni para mal. Aquí se los dejo (se supone que funciona en un 95% de los casos) al final daré mi opinión.

Niños menores de 3 meses: 
-Distinción entre la luz típica del día y la oscuridad propia de la noche. El niño, desde los primero meses, debe asociar que de día hay luz (evitar que el niño duerma durante el día en completa oscuridad) y que cuando es de noche está completamente oscuro (no utilizar durante la noche pequeñas luces o luces indirectas de otras habitaciones).
-Diferenciar el ruido habitual en el día y el silencio que reina en la noche. Durante el día el niño debe aprender a dormir con los ruidos habituales que hay en una casa, voces que conversan, música, ruidos típicos de la cocina, etc. En cambio, durante la noche hay que procurar que los ruidos sean menos intensos, intentando bajar el volumen de la televisión, no elevando la voz... Siempre sin exagerar, no se necesita un silencio sepulcral para que un bebé duerma.
-Establecer la rutina de cada día: un horario ordenado y repetitivo. Es muy aconsejable dejar el baño del niño para antes de su última toma de alimento.
-El niño debe dormir en su cuco o cuna en la misma habitación que los padres pero nunca en la cama con ellos. Se recomienda el traslado del niño a su cuarto a partir de los 3 meses.


De 3 a 6 meses:


- Fijar una hora para ir a dormir diariamente. Se aconseja en invierno poner a dormir al niño entre las ocho y las ocho y media. En verano es mejor retrasarla hasta las nueve de la noche, dado que el día es más largo.

-Establecer una serie de rutinas previas al momento de dormir que deben repetirse a diario. Por ejemplo, leer un cuento antes de ir a la cama, decirle las mismas palabras. Siempre sin juegos ni acciones que puedan excitar al niño en los momentos previos al sueño nocturno. Pueden  emplearse peluches, chupetes… que acompañen al niño mientras duerma.
- Diferenciar su habitación de otras estancias de la casa. Su cuarto es el lugar elegido para dormir, por ello el niño no debe comer en él. Debemos separar así la comida del sueño. 
- Si el niño llora en el momento de dormir, puede deberse a diferentes causas que debemos solucionar antes de volver a acostarlo. Puede que necesite un cambio de pañal, que tenga frío o calor, que la última toma de alimento del día haya sido insuficiente y que el pequeño tenga hambre, que no se encuentre bien de salud, etc.
- En caso de que todo esté correcto y que el niño llore en el momento de dormir, tanto padres como cuidadores no deben acudir al primer llanto, quizá si damos un poco de tiempo no habrá más.
 
Lo que NO debemos hacer para dormirlo:
-Cantarle
-Mecerlo en la cuna o en los brazos
-Pasearlo en cochecito
-Darle palmaditas o acariciarlo
-Darle el biberón o agua
-Ponerlo en nuestra cama

 Si estas recomendaciones fallan:

En el supuesto de que estas medidas fallen, el Dr. Estivill propone un plan alternativo al que llama la reduccion del sueño. Pasos a seguir:
- Los padres y cuidadores deben mostrar en todo momento firmeza y seguridad ante el niño.
-Reemplazar en la habitación del niño, la figura del padre, la madre o de ambos, utilizando un dibujo, un muñeco, un móvil o un objeto querido por el niño. Explicando al niño que este objeto cuidará de él por la noche.
-Si el niño emplea chupete, dejar varios chupetes sobre la cuna para que pueda encontrar alguno durante la noche.
-Poner a dormir al niño, separarnos de él una distancia prudencial y sin tocarlo desearle buenas noches, con un discurso que dure aproximadamente 30 segundos.  
- Al salir de la habitación, apagar la luz y dejar la puerta abierta.
-Una vez que el niño empiece a llorar, los padres deben permanecer alejados de la habitación y volver a ella, en función de la tabla de tiempos -expresados en minutos- que mostramos a continuación, que irá variando a medida que pasen los días. Cuando toque acudir a consolar al niño, siempre tendrá que ir uno solo, manteniendo una distancia que impida que el niño le toque, y explicándole (en no más de 10 segundos) que sus padres no le han abandonado y que únicamente le están enseñando a dormir.

Día 1ª espera 2ª espera 3ª espera esperas sucesivas
Tabla de tiempos de espera en minutos
1 1 min. 3 min. 5 min. 5 min.
2 3 5 7 7
3 5 7 9 9
4 7 9 11 11
5 9 11 13 13


Image


Inicialmente el bebé no dejará de llorar, pero en la mayoría de los casos después de acudir unas cuantas veces (a veces 2, otras 3, otras más), finalmente el niño deja de llorar. Con el paso de los días hay que acudir muchas menos veces, hasta que finalmente el niño deja de llorar y aprende a dormir solo.



EL COLECHO (La otra cara de la moneda)

Ahora les presento el lado contrario de la versión que acaba  de leer. Se llama "colecho" y está muy de moda. Aquí va (al final diré mi punto de vista también)

 El colecho o cama familiar es una práctica en la que bebés o niños pequeños duermen con uno o los dos progenitores. Recientemente se ha reintroducido el colecho en la cultura occidental por los partidarios de la crianza con apego, que incluyen el colecho entre las prácticas naturales para una crianza saludable y feliz de los niños.

Aspectos positivos:

Se defiende la práctica del colecho por una serie de aspectos:
1. Favorece la lactancia materna por la noche.
2. Aumenta los episodios de sueño REM, lo que disminuye o corrige los episodios de apnea del sueño, peligrosos para el bebé.
3. Supone menor riesgo de muerte súbita. Aunque este tema está aún bajo investigación, se recomienda que las madres y padres fumadores no duerman con bebés de menos de tres meses por riegos de muerte súbita. Si el colecho aumenta los episodios de sueño REM (lo que disminuye o corrige los episodios de apnea del sueño, peligrosos para el bebé), este riesgo disminuye.
4. El bebé se duerme más fácilmente, incluso en los despertares nocturnos.
5.  Sincroniza los ciclos de sueño de la madre y el bebé.
6.Se potencian los vínculos entre padres e hijos.
7. El colecho disminuye el riesgo de SMSL (síndrome de muerte infantil súbita). James McKenna, antropólogo de la Universidad de Pomona, ha estudiado el SMSL en diversas culturas concluyendo que el riesgo es hasta diez veces mayor en las culturas en las que los niños no comparten lecho con los padres .
8. Las teorías partidarias afirman que el colecho favorece el desarrollo de la autoestima del infante, y posterior desarrollo de la autonomía personal. 

Aspectos negativos:

Se ha indicado diversas razones para no realizar el colecho:

1. Riesgos de asfixia. Se recomienda que padres bajo efectos de drogas o excesivamente obesos no compartan la cama, sobre todo con bebés. Además es recomendable no usar colchones blandos o de agua, almohadas o acolchados. 
2. Algunos padres duermen peor cuando duermen con un bebé, sobre todo por los mecanismos de alarma.
3. Asociación estrecha de sueño y presencia de los padres, lo que puede dificultar conciliar el sueño del niño en siestas y a la hora de irse a dormir sin los padres. 
4. La vida de pareja se resiente. 
5. Algunas teorías contrarias al colecho afirman que los niños que practican colecho más allá del año se muestran más dependientes de sus padres y tienen una personalidad menos madura. También pueden presentar problemas de socialización, añaden. No se han realizado a día de hoy estudios que lo verifiquen. 

Ya vimos las dos caras de la moneda y debo decir que no me inclino por ninguna 100%
El método Stivill tiene sus pros y sus contras al igual que el colecho. En algún momento he practicado las dos cosas y hasta la fecha mi intención es que mis hijos logren dormir solos en sus recámaras y se mantengan ahi durante toda la noche, de forma tranquila y pacífica y muchas veces así se logra pero otras no.

LO QUE PIENSO DEL COLECHO

Muchas veces practicamos el colecho "sin querer" ya que inesperadamente mientras dormimos a veces llegan tres visitantes a nuestra cama, pero de ninguna forma me gustaría dormir con los tres en mi cama toda la noche ni mucho menos todas las noches. Creo que en cuanto al colecho dedo decir que me parece que si se puede resentir mucho la vida en pareja cuando tienes niños que comparten la cama contigo. Estoy casi segura de que el 99% de los hombres no estaría de acuerdo en practicar colecho a no ser por que sus esposas lo quieren. La recámara de los papás debe ser eso. Un lugar donde mamá y papá deben estar solos por la noche sin visitantes. Me parece lo más adecuado, por salud matrimonial y en pro de una vida sexual que lo vale. Siempre he tenido la duda en cuanto a los padres que practican el colecho ¿cómo? o más ¿bien dónde hacen el amor? ..¿Encerrados en el baño? ¿En la sala bajo cobijas y en la oscuridad?... Osea, ¡en cualquier momento puede llegar alguno de tus niños a descubrirte teniendo relaciones en algún lugar raro de la casa!. ¡No! Yo creo que los niños deben dormir en su propia recámara y dejar descansar a sus ya muy cansados padres en la suya. No me parece saludable, ni benéfico, ni normal, que los niños duerman con los papás si existen más camas en la casa. Solo el ponerme a pensar el compartir mi cama con mis tres hijos, no importando que mi cama midiera una cuadra de ancho, mis hijos encontrarían la forma de meter los dedos de sus pies en mi nariz, o de de aventar patadas y encajar los codos en la espalda. ¡Que horror!Seguramente nos despertaríamos más cansados que cuando nos acostamos.

El único momento donde creo yo sí es aconsejable, si no el colecho, sí el que el bebé duerma en la recámara de los papás, es el los primeros meses de vida, pero aún así, no necesariamente tiene el bebé que dormir en la misma cama (recordemos el riesgo de asfixia). Puede dormir en su cuna. Su madre quien tiene un nuevo bebé y está ajustándose a esta nueva exigencia necesita descansar lo más posible, y si lo hace sola mejor. Claro que es mejor que el bebé pequeño duerma en la recámara de los padres para que puedan atenderlo rápido y estar mas al pendiente en esos delicados primeros meses de vida (en donde por cierto ocurren la inmensa mayoría de casos se síndrome de muerte infantil súbita) Pero una vez que el bebé alcanza cierta edad, yo veo muy benéfico para todo que las cosas cambien y que el pequeño se valla a su propio cuarto.

LO QUE PIENSO DEL MÉTODO DE STIVILL

Sobre el método stivill estoy de acuerdo en que el bebé salga del cuarto de los papás, como acabo de mencionar, y también en todo lo referente a los hábitos de sueño, como establecer rutinas, el baño antes de dormir, fijar una hora para dormir, y contarles un cuento, etc.

En lo que no estoy de acuerdo es en que no se les deje ninguna luz encendida en la habitación . Al respecto contaré que mi hija Mariane dormía con la luz apagada sin ningún problema durante el primer año y medio de vida, pero inesperadamente comenzó a experimentar miedo a la oscuridad y fue a tal grado su miedo que yo no pude simplemente ignorarlo. Le dejaba una luz muy tenue durante la noche para que pudiera dormir. Hace poco leí el caso de una niña que fue sometida rigurosamente a éste método por sus padres. La niña de 8 años se levantaba a veces durante la noche para ir al cuarto con sus padres, asi que decidieron comenzar con el método al pié de la letra. Le cerraban la puerta con seguro en la noche y le apagaban la luz. La niña lloraba por horas en silencio para no molestar a sus papás y ellos creyeron que ella  lo estaba haciendo muy bien. Todos los días al caer la tarde la ansiedad comenzaba. Sentía un hueco en el estómago, taquicardia, y hasta vomitaba. Esas noches a oscuras y sintiéndose tan sola, le marcaron para siempre y le crearon una gran ansiedad que nunca logró superar. La niña creció, pero la ansiedad por la hora de dormir continuó por años y años. Ni siquiera con terapias y métodos de relajación logró superarlos ya en su adultez. ¡Cuidado! Tampoco se trata de ser insensibles a las necesidades reales de nuestros niños.

Otra cosa con la que no estoy de acuerdo es que cuando uno deja al niño en su recámara se supone que debes dejarlo llorar y regresar por períodos de tiempo definidos, pero cuando regresas a calmarlo, "no lo puedes tocar". Se me hace algo bastante ridículo y poco natural. Si regreso a decirle a mi hijo(a) que todo está bien, y me pide que le dé un beso o un abrazo para dormir ¿cómo voy a negarme?

Otra cosa que me parece ilógica, es que si llora, grita, se tira de la cuna o vomita no importa, hay que dejarlo llorar. Leí un caso de unos papás con una bebé de año y medio muy demandante, quien lloraba horrores todas las noches al quedarse sola en su cuna por las noches. Los padres trataban de hacer las cosas como les habían indicado pero entonces la niña vomitaba de tanto llorar. El consejo que recibieron fue "déjenla dormirse sobre su vómito si es necesario" y así lo hicieron. A mí me parece una ridícula crueldad sin sentido. Eso sin contar el peligro que supone para un bebé el dormirse sobre su vómito. No significa que nunca haya dejado a mis hijos llorando al quedarse dormidos, sí lo he hecho, pero una como madre debe  reconocer los tipos de llanto y las necesidades de nuestros hijos. Cuando el niño está haciendo berrinche por que quiere quedarse despierto es una cosa, pero cuando el corazón te dice "tu hijo no puede con ésto" creo yo que debemos atenderlo. No se trata de hacer el ritual de bañarlo, alimentarlo y llevarlo a dormir, apagarle la luz y luego esperar milagrosamente que deje de llorar y se duerma.

Creo sinceramente que en muchos casos puede ser que éste método funcione de maravilla y el niño llore tres minutos y luego caiga rendido, pero para los que tenemos niños más demandantes y más inestables emocionalmente, necesitarán mucho más que eso y creo yo que debemos ser sensibles a ello. Si nuestro bebé o niño llora en las noches de forma exagerada y sin parar y no puede conciliar el sueño es a causa de ansiedad por estar lejos de nosotros y yo creo que sí hay que ir.

LO QUE RECOMIENDO

Lo primero que recomiendo es pasar un tiempo a solas con tu niño SIEMPRE antes de ir a dormir. Si pasaste tiempo con tu hijo, lo abrazaste, le diste seguridad, tiempo y cariño, las necesidades emocionales de tu hijo fueron satisfechas y es mucho menos probable que se encuentre ansioso al llegar la hora. Lo ideal es bañarlo, darle cena y después llevarlo a su recámara y leerle algún cuento (o cuentos) para dormir. Debemos cuidar nuestra actitud ya que en este momento nuestro niño es un as detectando nuestra motivación. El objetivo es transmitirle SEGURIDAD. Si existe una clave para que nuestro hijo duerma solo y tranquilo es que se sienta seguro y si él se da cuanta que solo lo estamos llevando a dormir por que estamos muy cansados y solo nos queremos "deshacer" de él, con toda seguridad lo único que causaremos en nuestro niño es ansiedad.
Debemos mostrarle que nos sentimos felices de estar con él, que ha sido un buen día y que ir a dormir es algo relajante y bueno. Debemos contarle sus cuentos y hacer alguna oración para darle confianza. Y más que nada, debemos darle muchos abrazos, besos y apapachos para que se sepa muy amado y confiado. Ningún niño va a querer dormirse si le hemos dicho "ya duérmete" y cerramos la puerta tras nosotros. Nuestro niño se siente vulnerable a la hora de dormir. por eso nos molesta una y otra vez levantándose, pidiéndonos agua, etc.. La clave para lograr que el niño se duerma solo y feliz, es darle mucha, pero mucha seguridad.

¿Cómo lograr que los preescolares duerman en su cuarto?

Al igual que con los bebés, sugiero que evitemos las siestas largas en especial después de las 5 de la tarde. Junto a este consejo también sugiero que no les den dulces a sus niños y que limiten al máximo la cantidad de azúcar que coman en cuanto se meta el sol (o antes) No todos los niños, pero sí algunos les afecta mucho el comer azúcar y les da demasiada energía. A los míos les pasa al grado de que me asustan, por eso es una regla d la casa (a no ser alguna ocasión rara y especial) que cuando ya no hay sol, ya no se puede comer postres ni dulces. Mis niños seguido van a revisar si aún hay sol para ver si pueden comer algún dulcesillo.

En este momento muchos de los niños ya dejaron la cuna y pasaron a usar su propia camita. Si nuestro niño aún duerme con nosotros es muy buen momento para sacarlo de nuestro cuarto para llevarlo al suyo.
Esto por supuesto requerirá de más esfuerzo que si lo hubiéramos hecho cuando nuestro niño era un bebé, pero no es ningún imposible. Los consejos al respecto son:

1. Decide que es hora de comenzar y no hay vuelta atrás.
2. Entiende que ésto es un proceso, no sucede de la noche a la mañana. Tu niño debe ganar confianza y tener ganas de irse a su cuarto a dormir, y eso solo sucede cuando la ansiedad se ha superado.
3. Una vez que ya hayas pasado tiempo con él, le hayas contado un cuento, le digas lo mucho que lo amas y lo abraces fuerte, dile que ya es hora de dormir y que por favor no se levante por que si lo hace habrá consecuencias.
4. Tu primer objetivo es lograr que se mantenga en su recámara, así que si necesita algo dile que te hable y no que salga.
5. Si te pide algo que no sea un capricho solo para evitar dormirse hasle caso, pero si es solo para prolongar el momento dile que no, que ya es suficiente.
6. Si llora a grito abierto ve y habla con él. y vuelve a besarlo y abrazarlo y sal de nuevo. Trata de dejar cada vez más espacio entre los momentos en que te llama y tú acudes.
7. Si tu hijo hace un berrinche afronta las consecuencias y has lo que tengas que hacer como lo harías con cualquier berrinche, pero una vez pasada la crisis vuelve a establecer un ambiente tranquilo, y dale seguridad de nuevo. Repite todo de nuevo.
8. Hay días en que todo falla y nuestro hijo por algún motivo tiene ansiedad extrema. La verdad (y sé que muchos no estarán de acuerdo conmigo) cuando noto esta ansiedad prefiero tomarle la mano a mi hijo(a) y esperar a su lado hasta que se duerma o abrazarlo un rato, incluso acostarme junto a él por algún tiempo. He comprobado (para sorpresa de muchos) que esto no les crea un hábito si lo haces sólo en momentos donde tu hijo no puede quedarse solo definitivamente. Casi siempre me sucede que espero a que se duerma y me quedo a su lado hasta que lo hace y al día siguiente no necesito hacerlo (ni mi hijo me lo pide) por que ya se encuentra mucho más tranquilo(a) para dormirse sola.
9. Es normal que al principio tu hijo se valla a tu cama durante la noche, pero poco a poco lo hará con menos frecuencia. Llévalo de nuevo a su cama y permanece unos minutos con él mientras se vuelve a dormir.
10. Si utiliza el llanto como herramienta y no como un motivo real de algo que le esta sucediendo o tiene algún miedo real ( tu instinto materno te lo dirá) déjalo que llore. Incluso puede que llore una o dos noches, hasta tres, pero después de calmará. Si llora demasiado o notas un cambio en el llanto (que pase del berrinche o del simple grito a la angustia) regresa con él, abrázalo y dile que tiene que dormir en su cuarto y que mañana harán juntos algo emocionante (dile algo real que pudieran hacer juntos al otro día) Explícale que la noche es para dormir y que cuando salga el sol harán muchas cosas divertidas.

En general con mucha paciencia, instinto materno y buenos hábitos se logrará el objetivo. Como ya les he contado, tengo tres niños que a la hora de dormir nos gastan sus mejores trucos para evitarlo, pero habiendo hecho todo lo anterior  hoy puedo decir que las niñas (el niño está en pleno proceso, ya que su recámara no estaba lista sino hasta hace poco) duermen felices y sin ningún problema en su recámara. La clave para saber si lo estamos haciendo bien en este sentido, es ver pequeños avances día a día, aunque siempre pueda haber algún retroceso, pero siempre darle a nuestros niños toda la paz, tranquilidad y seguridad posible a la hora de dejarlos en su recámara. Las etapas de ansiedad van y vienen y debemos ser sensibles a ellas, pero eso no significa que debemos condescender cuando nuestros hijos están tratando de manipularnos. Debemos desarrollar nuestros sentidos maternos y saber cuándo atender y cuándo dejar llorar. Esa, creo yo, es la clave. Espero que les haya servido.